“Con el Chemex, hasta un químico puede preparar café sencillamente, y hasta un poeta no encontrará nada de qué quejarse.”
En 1941, Peter Schlumbohm — un químico alemán que había emigrado a los Estados Unidos en 1936 — patentó una cafetera que unía la precisión de laboratorio con la elegancia doméstica. Schlumbohm registró más de 300 patentes a lo largo de su vida, pero el Chemex se convirtió en su obra maestra: un reloj de arena de vidrio borosilicato ceñido con un collar de madera y un cordón de cuero, que usa filtros adheridos propietarios un 20–30 % más gruesos que el papel estándar para producir una taza de extraordinaria claridad.
El mundo del diseño lo notó casi de inmediato. En 1942, el Chemex apareció en la portada del boletín "Useful Objects in Wartime" del Museo de Arte Moderno, y hoy permanece en la colección permanente de diseño del MoMA. En 1958, el Illinois Institute of Technology lo seleccionó como uno de los productos mejor diseñados de los tiempos modernos.
Schlumbohm creía que todo lo que diseñara debía combinar química y belleza en igual medida. El Chemex es la expresión más pura de esa filosofía — una cafetera cuyo grueso filtro elimina aceites y sedimentos tan completamente que la taza resultante se acerca más al té que a cualquier otro método de café, revelando sabores que métodos más pesados ocultan.
Con el Chemex, hasta un químico puede preparar café sencillamente, y hasta un poeta no encontrará nada de qué quejarse.
El reloj de arena se llena lentamente desde arriba, el líquido ámbar acumulándose bajo el grueso filtro blanco como la luz a través de un vitral. Viertes para nadie más que para la mañana, y la mañana es paciente.
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LAB Tostadores' signature Chemex recipe, designed to showcase their Pink Bourbon honey process bean. The thick Chemex filter produces a strikingly clean cup that lets the floral and stone fruit notes take center stage.