Cajamarca en el norte de Perú produce algunos de los cafés más finos del país, cultivados por pequeños productores que históricamente han sido mal pagados y poco reconocidos. El desarrollo de cooperativas de comercio justo y programas de comercio directo en la última década ha comenzado a cambiar eso, revelando cafés de notable calidad. La gran altitud y los ricos suelos andinos de la región producen tazas limpias, dulces y delicadamente afrutadas.
Cajamarca es donde comenzó el renacimiento del café de especialidad en Perú. A medida que las cooperativas han invertido en mejor infraestructura de procesamiento, la región ha emergido del café commodity a granel para convertirse en un genuino origen de especialidad.