Un híbrido salvadoreño entre Pacas y Maragogipe. Produce granos muy grandes con sabor complejo, a veces polarizante — frecuentemente avinado, herbal o intensamente frutal. Muy apreciado en competencias por su perfil distintivo.
Los Pacamara ganadores de El Salvador o Nicaragua pueden saber a vino tinto y jazmín simultáneamente — extraordinario o abrumador según tu paladar.